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  • José G. Obrero
    es un poeta nómada de larga trayectoria. Un dios enfrente  es su primer libro publicado, una crónica del combate que el autor detalla ante el dios que aparece en su propio espejo, ese enemigo que representa la pérdida del mundo idealizado y las contradicciones a que conduce a menudo la sórdida supervivencia; la erosión del refriegue con el mundo va dejando marcas entre la intemperie del dolor íntimo, del poeta desmoronándose. En el trayecto se observa la fascinación del poeta por la intangibilidad de los objetos, los hechos y las personas. Las muestras de fragilidad, que aparecen en un friso de bajorrelieves tratados con un delgado bisturí preciso en el lenguaje, un trazo firme de imágenes nítidas: «Amontonas las cáscaras para crear un lecho», «Somos formas que buscan la llamarada viva» formas que se deslizan entre una diversidad de voces, desde: Luís Alberto de Cuenca a José Ángel Valente o las eléctricas miradas femeninas de Alejandra Pizarnik o Maria Lainá. Un dios enfrente  nos sorprende en su tránsito por los abundantes destellos de una poètica que emerge desgarrada en todo su esplendor.

    JORDI VALLS

  • Jose Garcia Obrero

    José García Obrero (Santa Coloma de Gramanet, Barcelona, 1973) es un poeta intermitente, tanto en el espacio -ha vivido en Barcelona y Roma y desde 1998 está asentado en Córdoba- como en la actividad, habiéndose desarrollado en sus facetas de poeta visual y gestor cultural. Tras los primeros versos, publicados en 1992 en las revistas Guaita! y Como agua para chocolate, promovió las revistas culturales Girándula y Perfil del Aire (PDA) y emprendió, junto al también poeta Óscar Sotillos, el proyecto visual El Píxel en el ojo, cuyas acciones han podido verse en la Filmoteca de Andalucía  y Cosmopoética 2010. Asimismo, participó como artista visual en el ciclo poético Otoñeces (Córdoba, 2010) y sus poemas figuran en la antologia Poesía en Santa Coloma de Gramanet (Paralelo Sur Ediciones, 2012). Junto a Antonio Jesús Luna, se ha adentrado en el mundo de la poesía digital, coordinando el ciclo Soledades 2.0. No moderno artificio (Cosmopoética 2011) y el taller Ciudad Legible (La Casa Encendida, 2012). Su primer poemario, Mi corazón no es alimento,aparecerá próximamente en la Editorial Eclipsados. Un dios enfrente es su segundo poemario.
    http://quedalacascara.blogspot.com
    jgobrero@gmail.com

  • http://quedalacascara.blogspot.com.es/2013/05/un-dios-enfrente-segun-beatriz-patraca.html

    http://blaudecadaques.blogspot.com.es/2013/05/un-dios-enfrente-de-jose-garcia-obrero.html?spref=fb

    http://theartboulevard.org/es/lab-esp/informacion-util/post/3052/entrevistando-a…-jose-c-obrero-poeta-visual-y-gestor-cultural

    http://oyesvoces.wordpress.com/2013/04/25/un-dios-enfrente-de-jose-garcia-obrero/

    http://quedalacascara.blogspot.com.es/2013/05/un-dios-enfrente-visto-por-jordi-valls.html

    http://www.koult.es/2013/06/lo-que-se-esconde-detras-de-la-tierra-el-agua-y-la-sangre/

    http://www.diariocordoba.com/noticias/cuadernos-del-sur/un-dios-poetico_838019.html

    http://www.youtube.com/watch?v=ssmLJl9ertU

    http://www.youtube.com/watch?v=K4cYK6X0w5Y

     

     

     

  • UN DIOS ENFRENTE

    Conozco al enemigo pero no sé quién soy
    MÀRIUS SAMPERE

    Una arena furiosa sacude las persianas,
    destroza entre chirridos su arquitectura débil.
    Las cáscaras se apropian de la cama deshecha
    hasta cubrir de yeso al cuerpo en su derrumbe.
    Ya no quedan rendijas para orientar las luces
    que permitan el tránsito de oxígeno y semillas.
    El chapoteo de hocicos abriéndose en los charcos
    se consumió en las brasas de un exceso de sol.
    El velo palatino, cortina de la boca,
    se rasga en la alambrada de los nombres del agua.
    La lengua es la ladera extendida en la umbría,
    por eso la saliva tiene sabor a musgo
    y trepa entre los dientes el frío de las piedras.
    Un dios enfrente, un colosal dios en contra,
    traza el dibujo elíptico para orbitar en llamas.
    El anillo de polvo que gira en su cintura
    son los restos de un tallo que fl oreció en la nieve.
    Este dios era un hilo que colgaba en los párpados,
    se alimentó en la sombra de las demoliciones,
    de los hongos que brotan en los cuerpos cansados
    hasta ser una esfera donde encierra a su víctima.
    No hay lucha por romper el trayecto obligado;
    un gravitar de motas que la noche deshace
    desemboca en el filo de este tiempo impreciso
    duro como el desierto que antes era otra cosa.