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  • Hay algo más importante en la vida que cualquiera de las experiencias, tanto si las buscamos como si nos encuentran. Algo que le impide a la vida ser reducida a una mera cuestión acumulativa. Algo permeable, inagotable y exclusivo: la mirada.

    La mirada, extraña intermediaria, responsable de nuestro diálogo con la vida, es capaz de encontrar en sus propias manos la revelación que impedirá a la ausencia ser tan solo un recuerdo.

    @todotormentoso

  • Cysko Muñoz (Barcelona, 1976) es poeta y actor. Durante los últimos años ha sido una de las nuevas voces en el Poetry Slam Barcelona. Su hábitat natural es la red y el escenario.  De ahí que hayan visto la luz proyectos como Versos de Pizarra junto a la fotógrafa Ana Lagos y el espectáculo “La Maldita Música & la Puta Poesía”, junto a Silvia Rodríguez. Sus poemas han sido incluidos en la antología Poesía desde el fin de la era del petróleo (2013). Actualmente es uno de los organizadores del Perifèric Poetry Sant Boi y de los integrantes del colectivo 6 en Raya.

     

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    LAS MANOS DE MI PADRE

     

    Las manos de mi padre

    están hechas

    de tierra seca

    y agua de acequia.

     

    De puño de azada

    y manojo de esparto

    de un millón de surcos

    de barro

    secándose al sol.

     

    Las manos de mi padre

    nacieron ya viejas

    cultivadas entre

    fanegas de injusticia

    y de miseria

    pero siempre supieron

    plantarle cara a las lágrimas

    con un golpe en la mesa.

     

    Las manos de mi padre

    no tienen destino en las líneas

    nunca existió el futuro

    para quien lo tiene que pelear

    cada día.

     

    Y aún así

    las manos de mi padre

    siempre huelen a

    tomillo en el monte

    y a frío en el alba

    y siempre tienen

    trigo en las palmas

    y siempre bailan

    con un fandango

    de voz antigua y quebrada.

     

    Por eso no entiendo que hoy,
    en la comodidad distraída
    de esta gran ciudad,
    cuando la tierra hace
    tiempo que yace olvidada
    -pero sus dedos siempre fueron

    ramas de olivo –

    que hoy, haya descubierto

    de repente sus manos

    en el contorno de mis nudillos.

    Las manos de mi padre están en mí.