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  • https://vimeo.com/92563851

    Laia López Manrique abre en La mujer cíclica algo parecido a una madriguera: escritura-hueco para alojar las voces de distintas mujeres y confundirlas con la propia voz. Construcción de una morada necesaria, sin término posible: frágil como lo que solo puede hablar desde su precariedad, circular como el pulso de una escritura en la que la propia idea de tiempo colapsa y se reincorpora en el presente del poema, en su cuerpo que acusa el daño. En todo caso, parche, madeja en la que los hilos de las voces individuales se con-funden para tejer un abrigo disolviendo cualquier ilusión de univocidad y recordándonos que la voz que creemos propia no es más que un préstamo. Palabra para decir la carencia e inaugurar un trayecto no lineal, retorcido, inclinado en cada recodo para detenerse y rescatar lo que el canon patriarcal arrojó a las cunetas. De este lugar desposeído de enunciación da cuenta la poeta al decir: «Elegí hablar desde una fractura. Desde lo torcido. Desde un umbral que aguarda su propia ingrata resistencia».

     

    Laura Giordani

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    laialopezLaia López Manrique (Barcelona, 1982) estudió Filosofía y Teoría de la Literatura y Literatura Comparada en la Universitat de Barcelona. Ha publicado el poemario Deriva (Prensas Universitarias de Zaragoza, 2012) y ha colaborado en diversas antologías poéticas y revistas literarias. Dirige y coedita la revista digital Kokoro (www.revistakokoro.com)

  •  http://www.lagallaciencia.com/2014/10/la-mujer-ciclica-laia-lopez-manrique.html

    http://www.carmengdelacueva.com/un-cuarto-propio/2014/7/11/poemas-de-laila-lpez-manrique

    https://www.youtube.com/watch?v=TGJfMlNWLa8

    https://www.youtube.com/watch?v=hSs4sXSD9TI

    http://lispectortesis.blogspot.com.es/2014/12/resena-en-quimera-diciembre-2014.html

  • (Lo)

    Estar dentro del grito. No traspasarlo. No ir hacia él. No abrirlo en canal: estar ya dentro. Como una criatura minúscula y febril. Un demiurgo. Agitar las voces dentro del grito. Cambiar la dirección del sonido. Que no entre en el cuerpo, que no entre: que salga del tímpano, que lo abandone. A veces. Que el grito a veces salga, sin garganta, del tímpano. Que el grito resuene entonces hacia el cuerpo como una pequeña onda desventrada. Que entre así en la garganta. Que desde dentro la captación del grito sea, al menos, triple. Que se sienta, cuerpo abajo, cómo el grito sufre, cómo es enroscado sobre sí, cómo cada pliegue ruge, choca y se desborda entre los órganos.

    Ser (lo). Criatura impenitente, cubierta por el vello leve de un polluelo. Animal aterido y múltiple como el plancton. Sin unidad, sin composición, sin lazos de familia. Apenas. Ser lo (que está dentro del grito.) Lo (que no tiene un solo nombre), lo (que no tiene, porque tener no es su posibilidad ni su atributo.) Criatura que no llena un sintagma, que solo araña sus esquinas. Criatura seca y virgen. Desdibujada para sí. Ausente para otros. Observada por el grito como su asesino. Observada por el grito como su parásito. Observada por el grito jamás como su núcleo: como una parda extremidad, un antebrazo, el enigma planteado por la esfinge. El gran desgarramiento.