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  • En el silencio y la penumbra de su taller, el arquero va construyendo los arcos y flechas. Las flechas existen porque existe el mundo y el mundo puede ser mirado por el ojo del arquero. Lanzar su dardo vertiginoso, intuitivo, silente, al objetivo, es el modo en el que el arquero muestra las pequeñas parcelas del mundo en los que el mundo entero está contenido. Y esta es la tarea a la que el arquero dedica su tiempo, su atención, su fijeza; ver el mundo entero en cada impacto de sus flechas. Clavarse en el objetivo es su modo de mirar. El arquero rememora y aprende de los maestros de la poesía oriental, de su contención, de sus enseñanzas y trata de utilizarlas con respeto, es decir tratando de no convertirse en un mal remedo de aquellos, sino en puerta abierta, camino de paso para su luz en un mundo propio, un mundo con su propio acento. Flechas, miradas, pequeños textos que enmarcan las imágenes por las que el mundo se muestra.

     

  • leonmolinaLeón Molina Pantiga. Nació en San José de las Lajas, Habana, Cuba, en 1959. Vive en España desde que tenía nueve años. Estudió filosofía en Murcia sin llegar a acabar estos estudios. Ha desempeñado diversos oficios casi siempre relacionados con la comunicación, la cultura y el desarrollo local. Actualmente es director de marketing de una empresa productora de alimentos ecológicos. Ha publicado los libros de poesía Señales en los puentes, Breviario variable, El son acordado y Llegar.

     

  •  http://articulosdearturotendero.blogspot.com.es/2014/11/el-taller-del-arquero.html

    http://www.criticoestado.es/flechas-canoras/#more-5620

    http://www.pandora-magazine.com/literatura/las-luces-del-dia/

    http://jimyruizvega.blogspot.com.es/2014/12/cuaderno-de-campo.html?spref=fb

     

     

     

  • 1
    La fuerza de mi juventud
    poco a poco abandona
    los rincones del cuerpo
    que tensaban el arco.
    Toda esa fuerza ahora
    se concentra en el músculo
    que impulsa a la mirada.
    Contemplo con vigor
    nuevas profundidades
    que habitan el paisaje
    y acojo agradecido
    esta súbita mocedad
    grande distinta sorprendente.
    En mi taller la luz
    permanece encendida
    cada jornada hasta la aurora.
    Pronto tendré listos los arcos
    para las nuevas dianas.