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  • Este libro no es una antología. Tampoco es una periodización poética al uso, esa manera de etiquetar la producción (horrísona palabra) poética bajo el arbitrio aritmético de un intervalo más o menos extenso de tiempo. Este libro es una colección de libros, pero pretende además ser otra cosa… Tal vez sorprenda a alguien la cronología invertida de los poemas, desde los más recientes hasta los más antiguos. Quizás responda a la idea de pensar el origen no como un punto de partida sino de llegada. El origen como destino, en el amplio sentido que alberga esta palabra… Me gustaría pensar que incumbe al lector lo que dicen estos poemas, que la aventura estética y emocional que puede desprenderse de su lectura no es tanto personal sino colectiva. Sé que resulta improbable, pero también sé que si hay algo improbable en este mundo es ese acontecimiento que llamamos poesía.

    Javier Moreno

     

  • jmoreno

    Javier Moreno es autor de las novelas Click (Candaya, 2008, Premio Nuevo Talento FNAC), Alma(Lengua de Trapo, 2011), 2020 (Lengua de Trapo, 2013), y de los libros de poesía Cortes publicitarios(Devenir, 2006, Premio Nacional Miguel Hernández), Acabado en diamante (Premio internacional de poesía La Garúa, 2009),  Renacimiento (Icaria, 2009) y Cadenas de búsqueda (El Desvelo, 2012). Es autor asimismo del libro de relatos Atractores extraños (Inéditor, 2009). Ha aparecido antologado entre otros libros en Mejorando lo presente. Poesía española última: postmodernidad, humanismo y redes(Caballo de Troya, 2010), Pequeñas resistencias V (Páginas de Espuma, 2010), Mi madre es un pez(Libros del silencio, 2011), Döppelganger (Jekyll&Jill, 2011), Πoetas (Amargord, 2012), Malos tiempos para la épica (Visor, 2013).

     

  • http://elcoloquiodelosperros.weebly.com/la-biblioteca-de-alonso-quijano/la-imagen-y-su-semejanza

     

  • Hay un sueño en el que hay un libro que alguien sostiene
    en la mano dedicado a Degàs y la recepción de
    este por el mundo literario. En dicho sueño un hombre
    sostiene el libro y lee un fragmento de mi autoría
    extraído de una novela cuyo título no recuerdo y que
    dice: «Los ciclistas de Degàs sí tienen barba… Podemos
    ver cómo se giran -apoyado un pie en el suelo- ante las
    miradas de las damas. Bajo el ala de las pamelas, tras
    mechones que penden como rubicundos pámpanos,
    podemos imaginar la sonrisa tímida de alguna muchacha
    que adivina en la estampa el germen de lo ridículo»
    Al despertar he dudado durante más tiempo del necesario
    acerca de la posibilidad de que yo escribiese esa
    novela
    Quizás todo escritor conviva con la fantasía de escribir
    así alguna vez, que por lo menos una vez en la vida la
    escritura aflore como una violenta alfaguara que nos
    arrastre río abajo, hasta un extenso mar en cuya playa
    despertar todavía salpicados de espuma. Coleridge
    soñó su Kubla Khan del que solo pudo transmitirnos
    incompletos retazos. Quiero imaginar que yo escribí
    esas líneas, que esa obra se destruyó o desapareció por
    algún motivo tras su composición y que habita el limo
    incierto del olvido. De algo estamos seguros: vivimos
    condenados
    a recolectar los restos de un naufragio